Esta página te ayuda a comprender distintas tácticas de estafa. Es fundamental saber identificarlas para proteger tu capital.

Los intentos de fraude siguen patrones recurrentes. Aquí tienes algunos métodos que deberías conocer.
Planes de ahorro o de inversión que prometen retornos elevados o incluso «garantizados», normalmente presentados como oportunidades exclusivas.
Personas que se hacen pasar por bancos, entidades o empleados para ganarse tu confianza y conseguir tus datos.
Prisa (actividad sospechosa, congelación inminente) para que actúes sin pensar.
Instalación de software (AnyDesk, TeamViewer) que se usa para obtener acceso completo a tu dispositivo.
Teléfono, correo electrónico, SMS, redes sociales o sitios web falsos: los estafadores adaptan sus métodos para parecer creíbles.
Situaciones diseñadas para que parezcan legítimas (logo, tono, firma, sitios web falsos), cuyo objetivo es imitar las comunicaciones oficiales y conseguir que bajes la guardia.
Algunos elementos deberían ser una señal de alarma inmediatamente*. Si tienes alguna duda, no corras riesgos innecesarios.
*Esta lista de ejemplos no es exhaustiva.
Instrucciones que no cuadran con las prácticas habituales de tu banco.
Discrepancia entre la supuesta identidad y la información real (dirección de correo electrónico, URL, número de teléfono).
Enlace o página web que parecen oficiales pero con una dirección diferente.
Archivo adjunto inesperado o enlace en un mensaje no solicitado.
Solicitud recibida por un canal no habitual.
Para obtener más información y saber qué medidas concretas debes tomar en caso de sufrir un intento de estafa, consulta nuestra página sobre phishing.

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